La importancia de creer en uno mismo

Mucho se habla de la importancia de encontrar el sentido de nuestra vida, nuestro propósito, nuestra pasión y crear con ello nuestra marca personal. En este sentido es clave empezar por lo básico: entender quién soy yo. Y mucho más trascendental, aprender a creer en mi, de buena manera…

¿Te has puesto a pensar que muchas veces vamos por la vida como “flotando”, a la deriva, sin rumbo, en modo sobrevivencia? Pues así es. Lejos de tomar las riendas de nuestro destino, parece que vivimos en “automático”.

De ahí que se hace necesario hacer un alto en el camino y preguntarnos precisamente eso: ¿quién soy yo? ¿Dónde estoy? ¿Para dónde voy? Cuando hago un espacio para estas reflexiones empiezo a recuperar control de mi existencia. Y eso me da información para tomar decisiones. 

Porque ese, precisamente, es uno de los grandes poderes que tenemos como seres humanos: la capacidad de elegir. Y lo hacemos todos los días, seamos conscientes o no de ello. Hasta no hacer nada, es una decisión. Es por ello que, al cuestionarme directamente sobre mi ser, sobre mis acciones actuales, acerca de dónde quiero llegar y cuál es la brecha existente para lograrlo, gano conciencia y por ende, la posibilidad de decidir nuevas cosas por y para mi vida, gestando así un cambio.

Ahora bien, ese cambio trae consigo repercusiones, y ante ello también debemos prepararnos. Es así. Cada acción genera una reacción y cada decisión implica consecuencias. Por ello, es vital que analicemos qué efectos generarán cada cosa que ejecutemos o no. Al desarrollar este nivel de conciencia, podemos prepararnos mejor para lo que estamos creando en nuestro presente y para nuestro futuro.

Sumemos a este cúmulo de reflexiones unas cuantas más: ¿creo en mi mismo? ¿Qué creo de mi? ¿Me está ayudando esa creencia a desarrollar la mejor versión de mi mismo, o no?

Y esto nos lleva al interesante mundo de nuestro Sistema de Creencias. ¿Esto qué es? Bueno, un Sistema de Creencias es como un software que tenemos instalado a nivel mental y espiritual, que funciona como un filtro mediante el cual vemos al mundo e interactuamos con él.

Es lo que hemos aprendido a lo largo del camino sobre lo que supuestamente somos, sobre cómo deben ser las cosas, valores, elementos éticos y morales, etc. Todo esto lo incorporamos, o absorbemos, a través de nuestro proceso de socialización, con nuestra familia, escuela, iglesia, Estado, amigos y la influencia de medios de comunicación y más actualmente el Internet y las redes sociales.

Bueno, en esta gran receta de construcción personal y social, lo que creo de mi mismo es un ingrediente clave, importantísimo. ¿Me considero una persona completa y capaz de lograr lo que sea? O  por el contrario, ¿pienso que soy un ser limitado, destinado al fracaso y la infelicidad? Depende de cuál sea la respuesta a estas preguntas, va a ser la forma que nos conectemos y nos conduzcamos en el mundo.

Existen creencias edificantes, así como otras que son limitantes. Y he aquí una buena noticia: las edificantes pueden estar sujetas a mejora, y las limitantes, como archivos de computadora, pueden ser neutralizadas, eliminadas y sustituidas por elementos que me sean más estratégicos en mi desarrollo personal.

¿Y eso cómo lo hago? Hay muchas formas. Primero es necesario que haga estos ejercicios de reflexión que mencioné anteriormente para cuestionarme e incluso retarme. Una vez que obtengo la información, puedo empezar leyendo sobre temas de crecimiento personal y espiritual, asistir a cursos especializados, buscar apoyo profesional con psicoterapia o coaching, seguirme capacitando en áreas que son de mi interés y que contribuyen a mi desarrollo.

Las posibilidades son muchas y valen la pena, porque yo soy el proyecto más importante de mi vida y así debo establecerlo, con ese nivel de prioridad. El tomar control sobre el rumbo de mi existencia inicia con creer en mi, pero en bonito, reconociendo todo mi potencial, en una forma justa y objetiva, usando para ello toda la evidencia de lo mucho que he alcanzado hasta el momento, cuánto he impactado positivamente a otras personas, entre otras cosas buenas de mi inventario personal.

Claro que puedo lograrlo! Recuerda, creer es crear… ¿Qué deseas empezar a creer
desde este momento?
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