GRATITUD CON Y SIN DESAFÍOS
El ejercicio lo hacemos en automático, cada año reflexionamos y pensamos que aprendimos del año que acaba, que se llevó, que nos regaló, que dejó huella. ¿Pero qué hacemos con esos pensamientos? ¿Nos ayudan a entendernos mejor, a ser una mejor versión de nosotros, a saber cómo podemos crecer y aportar, o solo se quedan por ahí en un rinconcito guardados de nuevo hasta el otro Fin de Año?
Este 2024 fue una mezcla de grandes alegrías, de seguir sobrellevando dolores, de noticias difíciles, y de oportunidades laborales que nos permiten tener una familia IMACORP más grande. ¡Eso nos hace felices! Nacimos con un sueño que era tener nuestra propia fuente de ingresos y ser un buen empleador. Y confiamos en estarlo logrando.
Se nos viene el 2025, un año con grandes desafíos y cambios que por momentos nos llenan de incertidumbre y miedo, pero confiamos en que quien tiene el control (Dios) nos ha guiado hasta aquí, no nos ha dejado nunca y nos cuida, y lo vemos cada día en pequeñas cosas. No esperamos grandes milagros, solo pedimos su guía para poder liderar nuestra empresa de la mejor forma, siendo la dupla sólida que somos.
Construir y cumplir sueños, no se puede hacer de otra forma que no sea desde el agradecimiento. Si, aunque cueste a veces entender porque nos ocurren las cosas. Porque un cliente viene y otro se va, o porque un buen colaborador decide cambiar de casa, pero tenemos claro que esas movidas son necesarias para sacarnos de nuestra zona de confort, retarnos y recordarnos que no podemos dar nada por sentado y que tenemos que confiar.
Agradecer por lo mucho o poco, por lo simple o lo complejo, es lo que siempre debemos hacer. Nosotras desde ya agradecemos por lo que estamos seguras será un mejor año, en salud, en amor, en alianzas. Un 2025 en el que Imacorp cumplirá 25 años de ofrecer servicios de comunicación diferenciados de calidad en la región.
¿Cómo no tener un corazón agradecido por tantas experiencias de todos los colores? Por seguir día a día trabajando con honestidad y alegría, sacando adelante la tarea junto con quienes confían en nosotros, nuestros clientes, y de la mano de las mejores personas que son nuestros colaboradores.
El corazón también se arruga al pensar en el tamaño de la responsabilidad que tenemos por delante. Porque si, da temor fallar. Y sabemos que lo haremos, pero también sabemos cómo lo hemos hecho a lo largo de este recorrido, lleno de amistad y sociedad. Sabemos que nos tenemos la una a la otra para empujarnos y levantarnos cuando sea necesario.